El Filial del
Sporting de Gijón vence en el último suspiro a un
Real Oviedo que se encuentra muy lejos de su mejor nivel
El Sporting de Gijón B consiguió derrotar a su eterno rival en el minuto 93. A falta de escasos segundos para el pitido final, los locales, con polémica incluida, consiguieron poner el 2-1 en el marcador, que a la postre sería el definitivo. Hablamos de polémica ya que en la jugada del segundo gol local, parece ser que el esférico sale completamente del terreno de juego, sin que árbitro ni juez de línea se cercionaran de ello.
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| Imágen en la que se demuestra que el balón sale completamente del campo |
A pesar del enorme error arbitral, no hay excusas para un Real Oviedo que cada fin de semana demuestra no estar al nivel para mantenerse en la cima de la clasificación jornada tras jornada. Una gran cantidad de aficionados carbayones achaca esta mala racha en el juego del equipo a la falta de ganas y de ambición por parte de la mayoría de la plantilla. Un tiro a puerta en los 90 minutos. Ese es el balance del Oviedo tras su paso por el Molinón. Un tiro que sirvió para que se volvieran a colocar las tablas en el luminoso. Un punto que resultaría inmerecido totalmente, ya que los locales merecieron la victoria de principio a fin del "derby". Dominaron el encuentro en todas las parcelas del campo. Parecía que los grandes eran ellos. El 1-0 a falta de un minuto para el termino de la primera parte hizo que Granero sacará comenzada la segunda mitad a Josep Señé. El cambio fue bastante ofensivo. El propósito del entrenador andaluz era controlar los tres cuartos de campo y llegar con mayor profundidad a meta contraria. Susaeta, tras una gran jugada individual, convirtió el 1-1 tras romper las telarañas de la escuadra de la portería defendida por Dennis. Parecía que el Oviedo se hacía con el control del partido por primera vez. Tras unos diez minutos de gran intensidad azul, se llegó al tiempo de prolongación. La tragedia para los de la capital del principado llegó en el último suspiro, cuando Mera remató un balón que serviría a su equipo para ponerse por delante y cerrar uno de los partidos más atractivos de la competición, por historia y rivalidad.
Tras el choque, una tormenta de dudas azota la cabeza de los carbayones. La gente se está empezando a cansar de los planteamientos que
Carlos Granero está llevando a cabo. No parece reaccionar y la temporada, a pesar de que es muy larga, parece que se está escapando, un año más. Aparecen los fantasmas en el Carlos Tartiere. El equipo no logra realizar un juego competitivo y se pierden puntos que a priori deberían de ser asequibles. Surgen preguntas alrededor de la plantilla que se confeccionó a base de talonario.
¿Es necesario gastarse una millonada en unos jugadores que no sienten la camiseta?
¿Nadie en la entidad es partidario de apostar por gente joven, de la cantera?
¿Cuántos partidos más aguantará la directiva con Granero al mando?